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Breve historia de la censura en México... y algo más

Fotografía de Breve historia de la censura en México... y algo más
Esta mañana pude conversar con un amigo de los medios de comunicación; mientras él padecía insomnio y yo me preparaba para salir a la calle en esta nublada mañana, analizábamos el caso Aristegui. Seguramente, ante el desbordado apoyo, pronto podremos escuchar de nuevo a Carmen, y MVS renovará su concesión pues ha demostrado que es leal al régimen. Una situación ganar-ganar afirmó. Pero también dentro de esos ganadores hay perdedores. El caso Aristegui está siendo utilizado como bandera por los grupos extremos de la izquierda a los que ella les ha dado muchas veces cobertura, lo que hace que, para muchos pierda credibilidad y, lamentablemente, se le asocie como vocera de un grupo. Pierde el presidente pues su supuesto alcoholismo se repetirá cada vez que se mencione el caso Aristegui. Y lamentablemente gana Noroña y la extrema izquierda.

¿Por qué el interés de esta reportera en un asunto que de otra manera habría sido casi trivial, pues las mantas y protestas de Fernández Noroña son cosa común? ¿Por qué demandar a presidencia algo que no tiene por qué haber hecho con tanta irresponsabilidad? Si le interesaba la nota debería haber entrevistado al diputado Noroña y cuestionarle la base de sus afirmaciones pues hasta ahora, a diferencia del gobernador de Jalisco, Emili Gonzáles mentando madres y de la esposa del jefe de gobierno del DF siendo cuchillito de palo, nadie ha visto a Felipe Calderón alcoholizado o al menos crudo. Si la afirmación fuera cierta, sería muy grave, pero primero hay que probarla.

Lo que me comentaba mi amigo es que en México han sido semanas de poco interés periodístico. Contabilizar el número de muertos de la guerra de Calderón, lamentablemente, ya no es noticia. Entonces ¿cómo llenar cada día 4 horas de noticiero que tiene Carmen de las 6 a las 10 am? Pues por eso hemos tenido que escuchar interminables entrevistas de poco interés, el caso Top Gear y demás...

Carmen se fortalecerá pero a costa de qué.

A pesar de todo, defendamos nuestra libertad de expresión.



El viernes pasado se reunieron en Bruselas los jefes de estado de los países miembros de la Unión Europea para tomar una posición respecto a Egipto. Por un lado llamaron a un fin de la violencia y una transición pacífica hacia la democracia mientras que por el otro continuaban apoyando al régimen de Mubarak. Estados Unidos se tomó su tiempo para expresarse pues el presidente/dictador egipcio ha sido un buen aliado en Medio Oriente. Este tipo de cumbres no distan de otras que han servido para que cada potencia tome su tajada del mundo, como por ejemplo la conferencia de Berlín de 1884 en la que, como propiedad privada, cada país tomó su porción de África.

Conferencia de Berlín

Por ello siempre tienen un segundo interés esos llamados a la democracia que hacen las naciones más poderosas. Pensar en un interés desinteresado del poder y de los capitales sería olvidar la historia que nos demuestra lo contrario. ¿Por qué se atacó a Saddam Hussein y no a Hosni Mubarak o Ben Alí, líderes de regímenes totalitarios similares? Los estados exhortan a la democracia cuando en esa democracia se pueden hacer buenos negocios.

Durante mi experiencia profesional he conocido muchos ingenieros dedicados a liderear proyectos de infraestructura eléctrica por todo el mundo y, siempre, los mejores negocios los realizan con la complicidad de estos regímenes totalitarios; los de izquierda, como el de Chavez en Venezuela, no son la excepción. 

Entonces, ¿por qué llamar a la democracia? Simplemente por que el modelo se agota y hay que buscar uno nuevo. Ahora les toca enfrentarse con el riesgo de que se desarrolle un Medio Oriento fundamentalista pero, como afirmaba la nana Goya, eso es otra historia.

Durante la segunda mitad del siglo XX, en Latinoamérica, mientras en casi todos los países existían dictaduras apoyadas por Estados Unidos (Somoza, Videla, Pinochet), en México florecía un régimen presidencialista, supuestamente democrático pero en realidad resultaba una monarquía hereditaria de duración sexenal que permitía todos tipo de negocios a los capitales. Un presidente todo poderoso que, como si fueran su corte, ponía y quitaba gobernadores, líderes sindicales y cualquiera que fuera necesario.

 Este régimen, para perpetuarse desarrolló mecanismos a veces sutiles, a veces brutales que lo sostuvieron en el poder durante 70 años y que todavía se siguen usando. Muchos de ellos dedicados a controlar a la prensa. 

El estado fue propietario por muchos años del monopolio de producción e importación de papel periódico vía PIPSA (Productora e Importadora de Papel S.A. de C.V.), empresa creada por decreto el 10 de Septiembre de 1935. Con ello los dueños de los diarios garantizaban un suministro de materia prima a un precio económico. Aunque no se habla de una censura directa a través de este monopolio, se daba la táctica del PRI, un soborno velado a los propietarios de los diarios por medio de un insumo barato para que los intereses del estado se convirtieran sus propios intereses.

Es sabido también que los periódicos y revistas en México no viven de su circulación sino de la publicidad que venden, y ¿quién es el mayor cliente de publicidad en el país? pues el estado. Así muchos periodistas se han convertido en vendedores de publicidad en sus propias fuentes. 

También existe la "seducción" a periodistas vía todo tipo de beneficios, como simplemente invitarlos a acompañar al presidente en sus viajes oficiales y apapacharlos en el lujoso avión presidencial.  

Así podríamos enumerar muchísimos mecanismos sutiles del estado: las llamadas de presidencia y gobernación a los directores de los diarios, el manejo poco transparente en el otorgamiento y renovación de las concesiones, etc.

Y si quisiéramos hablar de casos más recientes de censura directa y brutal, no olvidemos la toma por los mercenarios de TV Azteca de la antena repetidora del canal 40 y el famoso " ¿y yo porqué?" de Vicente Fox cuando se le pregunto por que no actuaba el gobierno ante un flagrante ataque a los medios de comunicación. El resultado, pues ahora es Azteca 40.

Así que quien dice que en México no hay censura, aun cuando se este agotando el sistema presidencial, puede ser que se equivoque, ¿o no?



La prensa mexicana de la segunda mitad del siglo XX