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La guerra de los clicks... el homo tacitum

Fotografía de La guerra de los clicks... el homo tacitum
Catalizador de pasiones

Fotografía del archivo de Deutschlango
Sam's Home of the mexican Döner
Colonia, Alemania


En Agosto de este año, la policia de Baja Sajonia (Niedersachsen) descubrío, en un paraje boscoso cercano a Cloppenburgo, los cuerpos de tres jóvenes entre 16 y 19 años que habían muerto debido a intoxicación por monoxido de carbono dentro de una tienda de campaña. Las jovenes dejaron tras de si sendas notas de despedida. Investigaciones posteriores comprobaron que ellas no se conocían personalmente y habían entrado en contacto a través del internet y planeado así su suicido colectivo.
Fotografía del archivo de Deutschlango

En 2001 en Alemania, un hombre soltero conoce a un masoquista a través del internet. Su primera cita incluye una cena romántica: el masoquista ofrece su pene como platillo principal aunque finalmente no lo pueden cocinar adecuadamente y lo dan al perro, luego el masoquista es conducido al piso superior donde se desangra en el baño. Horas más tarde Armin Meiwes le da el toque de gracia cercenandole el cuello con un cuchillo y descuartiza el cuerpo. Durante los próximos 10 meses consumiría hasta 20 kg de la carne.

Es claro que no se puede culpar al internet por estos casos pero la red se ha convertido en un poderoso catalizador de nuestras pasiones. Fácilmente nos podemos poner en contacto con gente alrededor del mundo que comparta cualquier interés que tengamos por mas extraño que éste sea.


¿Entonces quienes deberían regular el internet?

Hace unos días el Club Computer Caos (CCC) el mayor club de hackers en Europa, con sede en Berlín descubrío algo que llaman el “Bundestrojan”, un programa de espionaje del tipo troyano, es decir un tipo de virus que como un caballo de Troya se “cuela” en el sistema y de allí enviainformación a otra persona, en este caso imágenes cada 30 segundos de la pantalla. Según el CCC este software tiene fallas graves de diseño e instrumentación que provocan graves riesgos de seguridad en la computadora infiltrada, que un tercero podría aprovechar.
Este programa fue comisionado a una empresa privada y ha sido usado por los servicios de seguridad y de policia alemanes. Ahora que se ha descubierto, se habla que hay una frontera gris en la legalidad de este sistema, pues aunque los oficinas de seguridad pueden intervenir las comunicaciones de algún implicado, el contenido de la pantalla de la máquina no son necesariamente comunicación.
Traspasar el espacio cibernético de alguien es la entrada a su mayor intimidad casi como leer su cerebro, en este caso su cerebro electrónico. En internet se fraguan conquistas, se acuerdan negocios, infidelidades, amores y desamores. Muchos se transforman en varios entes virtuales, viven sus deseos, sus perversiones, sus fantasías. Se almacena la intimidad de una vida: fotografía, videos, correspondencia, etc. Ahora, gracias a los sistemas que estudian nuestros patrones de navegación, pueden saber más que nosotros.
Vivimos una parte cada vez más grande de nuestra vida en el mundo virtual y no nos preocupamos por quien lo controla como si pensáramos que podemos fácilmente desaparecer y resurgir en otro lado pero esta es una idea falsa pues, a menos que seamos unos grandes expertos, vamos dejando tras de nosotros la huella de nuestra dirección IP y, como mencionaba anteriormente, al parecer muchos sitios continuan almacenando lo que para nosotros ya fue borrado.


Está comprobado que no es posible vivir la utopía cibernética que plantea Barlow. El mundo virtual no es un mundo ideal, tiene sus raices en un mundo físico donde los intereses son los mismos que siempre han regulado el comportamiento de la humanidad y tampoco es posible que sobreviva de manera autónoma (a menos que logre su propia autonomía como en muchas obras de ciencia ficción). Para que está gran red de redes pueda funcionar coherentemente existen organismos que regulan su funcionamiento. Por ejemplo, las direcciones que permiten a los sistemas encontrar su camino (direcciones IP) así como los nombres de dominio (DNS) los controla una empresa no lucrativa con sede en Estados Unidos y bajo contrato del Departamento de Comercio de ese país: Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN). Esta empresa no se ha visto libre de controversias y en Estados Unidos muchos piden que realmente se convierta en una agencia del gobierno lo que la obligaría a estar sujeta a una regulación más transparente.

Los piratas

Aunque el término hacker se usa frecuentemente para referirse a los criminales cibernéticos, este es un movimiento de los apasionados de la informática y tiene sus orígenes en los años 60s en el MIT.

Para algunos los hackers se han vuelto personajes legendarios, especie de Robin Hoods que viven en la clandestinidad, una contracultura, pensemos en el personaje más entrañable de la trilogía de Stieg Larson.

Fotografía del archivo de Deutschlango
Restaurante mexicano en Ginebra, Suiza
El Chaos Compuer Club (CCC) de Berlín es el mayor club de hackers en Europa y asocia a muchos otros grupos. En su portal enlistan lo que llaman la ética del hacker y que, en general, resume su agenda de acción:

-El acceso a las computadores y a todo lo que pueda enseñar como funciona el mundo debe ser ilimitado y total
-Toda información debe ser libre
-Desconfía de la autoridad; promueve la desentralización
-Los hackers deben ser valorador por lo que hacen y no por criterios convencionales como apariencia, edad, raza, género o condición social
-Se puede crear arte y belleza con un ordenador
-Las computadoras pueden mejorar tu vida
-No echar basura a los datos de otros
-Usar la información pública; proteger los datos privados

Puede ser que muchos no estén de acuerdo con estas propuestas o las del partido Pirata que tiene muchas similitudes pero la ventaja de que el moviemiento cibernético haya entrado ya a la escena política vía el triunfo del Partido Pirata en Berlín es que los temas del internet se van a poner en la mesa de discusión política. Es imposible dejar a un lado estos asuntos, como en su momento no era ya posible dejar fuera la ecología de la discusió de todos, cosa que lograron los partidos verdes que ya han perdido su vitalidad inicial.
Fotografía del archivo de Deutschlango
Suiza es un país tan rico que hasta cuenta con
basureros reservados para las cápsulas de Nespresso
Ginebra, Suiza


El homo tacitum

En los noventas, el investigador italiano Giovanni Sartori afirmaba que un mundo concentrado sólo en el hecho de ver era un mundo estúpido y advertía que el homo sapies se estaba conviertiendo en el homo videns, una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende. En el mundo del homo videns no hay autoridad más que de la pantalla. Ahora este hombre videns está pasando a otra etapa de su evolución. Todos quisieramos que fuera hacia adelante, que nos convirtieramos en el “homo superior” en el que se basó una serie inglesa de los 70s llamada los hombres del mañana (Tomorrow people), pero en lugar de hombres superiores muchos nos estamos transformando en hombres virtuales, hombres tácitos: homo tacitum-

Aunque en el mundo del homo tacitum como en el del homo videns la pantalla también ejerce su dictadura, ahora por esa supuesta interacción que tenemos con ellas nos sentimos que la dominamos cuando en realidad, no es ese aservo casi interminable de conocimiento lo que accesamos cada día sino, al contrario, la mayoría se mantiene en ejercer solamente su virtualidad, prueba de ello es que nuestro lenguaje en lugar de enriquecerse por su contacto con la red, se transforma y se empobrece, y que los sitios más poderosos son las redes sociales como facebook.
Para muchos, como si por el simple hecho de llegar a través del internet les diera validez, difunden rumores, recetas milagrosas, noticias falsas y hasta predicas religiosas. Nos hemos transformado en el hombre tacitum, ya no solamente no creemos en lo que está fuera de la red, el matrix, sino que sólo vivimos a través de ella: seguimos sus consejos, allí buscamos pareja, nuestras amistades se construyen a través de la redes sociales. Pasamos nuestro día sumergidos en la red, compramos ganado y críamos animales virtuales. Las nuevas tecnologías nos permiten alterar las fotos y videos y crearnos un pasado y un presente como personajes de la red.

El hombre tácito se puede transformar en muchos seres que conviven simultaneamente. El hombre tácito es diferente del hombre real y cada vez se disasocia más de este, pues todo lo que necesita lo encuentra en el internet que a fin de cuentas el homo sapiens es simplemente una herramienta para del homo tacitum.

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