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la pobreza en Alemania

Fotografía de la pobreza en Alemania
Fotografía del archivo de Deutschlango
EL GRUPO IPTANZ (www.ip-tanz.com) OFRECE UN PEQUEÑO OASIS
PARA LAS HORAS DE ESPERA EN LUGARES PÚBLICOS
Hace unos días, mientras una húmeda tarde de este veraneo que ya se ha disfrazado de otoño, me trasladaba en uno de los trenes de cercanías a Bonn, un chico castaño de apariencia tímida y no muy diferente a cualquier otro alemán que andaría por el tren, se acercó a nuestro lugar y, con una voz suave, mostrándonos un montón de monedas que alineaba sobre su mano, nos pidió algo así como si tuviéramos 50 centavos para, creo que entendí, ayudarle a completar el costo del boleto de tren a Koblenz (extraño pues ya estaba montado en el vehículo y dentro no se puede adquirir el boleto). Sin mucho pensarlo para no tener que hurgar en mis bolsillos pues ni siquiera estaba seguro que tuviera alguna moneda, le contesté, a la usanza mexicana, que no tenía. El chico se molestó y me respondió, con la misma melosa voz con la que iba pidiendo de lugar en lugar, que seguramente yo tendría mucho más que eso y que un simple no habría bastado como respuesta. Me dejó un poco como si me hubiera estrellado con un vidrio, pues en México, de alguna manera, es una cortesía malentendida para no propinar un "no" a secas que nos parecería tan grosero.
En Colonia es normal encontrarse en las calles más transitadas o fuera de los supermercados gente pidiendo alguna moneda, normalmente ofrecen un periódico que se edita para que lo venda la gente sin trabajo, ya con eso se sabe que es un desempleado que está solicitando unas monedas. A veces ni dicen nada, simplemente muestran el periódico que a nadie interesa y acercan un vaso. Muchas de estas personas ya son habituales de los lugares y hasta saludan y platican con alguno de los visitantes, conocen las horas de apertura de los bancos y el correo o los horarios de las misas según sea su lugar. Las personas que piden dinero no son necesariamente parias que vivan en la miseria, en general, todos los que se encuentran legalmente en el país, reciben al menos una ayuda del estado que se llama coloquialmente Hartz IV (por el nombre del diputado Hartz y ya es la cuarta versión) aunque el nombre oficial es Arbeitslosengeld II.
Con esto de que tanto se habla de la crisis en España, le cuestionaba a una amiga mexicana que tiene poco de residir en la capital española cómo se veía la crisis en ese país. Yo suponía que reinaría un ambiente como si el planeta Melancolía fuera a precipitarse sobre la península Ibérica. No, no se ve tanto, me respondió, pues aquí, al menos reciben la ayuda del estado y cuentan con seguridad social. La de España es considerada una de las mejores de Europa y se ofrecía de manera universal a cualquier residente legal o ilegal. Ahora, el gobierno derechista de Rajoy pretende suprimirla para los ilegales.


En cambio, el sistema de salud alemán, aunque garantizado para cualquiera que esté legalmente en el país, se ofrece a través de la atención de hospitales y médicos privados pagados por el seguro obligatorio, sea privado o público. En el caso de los desempleados el seguro médico es cubierto por la oficina del trabajo que ofrece  el seguro de desempleo.
Hace casi 10 años, estaba estudiando un mes alemán en Berlín cuando se discutía la ley del desempleo que creó lo que se llama Hartz IV y es la ayuda mínima que ofrece el estado en caso del desempleo a largo plazo. Muchos ciudadanos estaban en contra de ella por lo reducido del monto, pues aunque muchos abusan de este tipo de ayudas, no se veía como un subsidio para quien no quiera trabajar, sino realmente como un seguro, una ayuda que en caso último. Aunque claro, en los países donde existe este tipo de ayuda, existen abusos. En 2006 se publicó la obra del francés Thierry F titulada "Chomeur professionel (desempleado profesional)", en ella este desempleado de 44 años narra que sólo ha trabajado en su vida unos 4 meses y como vive gracias a la ayuda del estado: conduce un Alfa Romeo y es propietario de su propio apartamento. En Alemania, los desempleados, entre otras ayudas, reciben el bono de transporte (que cuesta alrededor de €50), descuentos en museos e incluso en comedores de organizaciones públicas).


En Colonia, por ejemplo, según un sistema de calculo por internet (http://www.sozialhilfe24.de/hartz-iv-4-alg-ii-2/alg2-ergebnis.html), una persona soltera y sin hijos recibiría una ayuda mensual de 374 € más los gastos de renta y calefacción. Pero, alguien casado con tres hijos menores de 5 años recibiría €337  más €645 por los hijos más los gastos de renta. Si los hijos tuvieran entre 14 y 17 años recibíría 1,534 € y si su renta y calefacción fuera de unos €600  recibiría en total 2,134€, mucho más del sueldo de muchas personas. Estos montos no dependen solamente de la región sino también si existen enfermedades o incapacidades que incrementarían el monto a recibir. Todo esto para las personas que no trabajan oficialmente, pues hay algunos que, por ejemplo, reciben la ayuda del estado y tienen trabajos en "negro", informales diríamos en México para no llamares ilegales, principalmente personas que se dedican a la limpieza de hogares y con ello completan otros cientos de euros, pues se paga alrededor de €10 la hora a una persona de limpieza.
Aunque transformando en pesos los montos de esta ayuda, podrían parecer elevados, no permite muchas actividades extras al beneficiado, por eso cuando el clima lo permite, se reúnen a ver transitar las horas tomando cerveza y conversando en algunas de las calles y plazas de la ciudad, muchas veces alrededor de las estaciones de trenes. Como en Alemania, la mayoría de las botellas tienen importe (las de vidrio generalmente 15 centavos y las de PET 25 centavos), muchos de los desempleados complementan sus ingresos recogiendo botellas, sobre todo los fines de semana, pues aquí no está ni penado ni mal visto beber en la calle. No es raro verlos con su lamparilla hurgando en los botes de basura. Algunos comentan que en un buen día, pueden juntar botellas por unos €60. En México también se da este tipo de reciclaje pero en condiciones infrahumanas pues existen comunidades que viven en los tiraderos de basura vendiendo por unos centavos el kilo las materias primas que logran recuperar de los desechos.
Para aliviar la carga del desempleo, en Alemania existen lo que se llaman Minijobs, que son los trabajos con la mínima carga de impuestos y contribuciones sociales, casi como un desempleado con trabajo (pues no se gana mucho más) y tienen un máximo de €400 al mes.
En México, ya hace algunas décadas se creo el Sistema de Ahorro para el Retiro que es un seguro de desempleo y retiro basado en no más que las propias aportaciones del trabajador, un sistema más bien diseñado para crear un ahorro obligatorio que financie al estado y para alimentar al consentido sistema bancario mexicano pues ha habido casos en que las comisiones cobradas por el banco son mayores que el rendimiento que ofrece la administradora del fondo con lo que en lugar de aumentar el ahorro disminuye.