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Lo único barato en México es la miseria

Lo único barato en México es la miseria
Muchos extranjeros se sorprenden a su llegada a México que, pese a tantas noticias sobre la pobreza en el país, los precios no sean necesariamente más bajos que en sus lugares de origen. De primera impresión resulta sorprendente que en una nación con un PIB per capita bajo ciertos servicios resulten muy costosos. Por ejemplo, la membresía de un gimnasio con alberca puede alcanzar hasta el doble de uno similar en Alemania. Aunque en general la vivienda y el transporte tiene precios más bajos, un departamento en Polanco podría costar lo mismo o más que uno en el centro de una ciudad importante como Colonia. Es cierto que en México se puede encontrar una comida corrida por menos de cincuenta pesos lo que difícilmente se encontraría en Alemania (pero en caso de necesidad existen comedores gratuitos), pero si se va a un restaurante, se pagarán precios similares.
Una condición importante es que en los países europeos, la diferencia de salarios no es tan marcada como en México donde un jefe puede llegar a ganar diez o más veces lo que sus empleados. En las empresas europeas la diferencia no es tan grande y muchos de los que tienen un empleo estable pueden incluso darse el lujo de pasar sus vacaciones en otros países. No es que no haya pobreza y que muchas personas vivan al día pero al menos no se encuentran en pobreza extrema.
Muchas personas que conozco en México quienes llevan una vida desahogada, sus hijos van a escuelas particulares y poseen una propiedad, afirman pertenecer a la clase media pues se comparan con los políticos y oligarcas del país que llevan una vida extrema pero para los mercadólogos están en el rango de las clases altas, claro, en la parte baja comparada con esas fortunas inconmensurables. La clase media mexicana se compone de quienes compran a plazos en Electra, sus hijos asisten a escuelas públicas y habitan en los suburbios alrededor de las ciudades.
Me he preguntado muchas veces cómo surge esa diferencia. En los países pobres alcanzar un nivel de vida como la clase media europea cuesta mucho. En los países europeos la educación de calidad en todos los niveles está garantizada por el estado, a diferencia de México donde si se quiere alcanzar una educación de calidad donde los maestros no sólo utilicen como método el dictado y no haya huelgas y paros, se tiene que pagar un costo que muchas veces no es bajo. Si se quiere tener acceso a un transporte cómodo y eficiente, es necesario contar con un vehículo propio. En Alemania los niños juegan sin riesgo en los parques que se encuentran equipados con equipos bien mantenidos que parecen de parque de diversiones, mientras que en México quienes desean un espacio seguro y sano para sus hijos necesitan un jardín privado o acceso a un costoso club o al menos recursos para llevarlos a McDonalds. En Europa la seguridad es una obligación que toma con seriedad el estado, y en México quienes pueden pagarlo habitan urbanizaciones, calles y edificios con estrictos controles de acceso. La salud es un derecho y, aunque a veces tardado, tiene una calidad aceptable y beneficia de la misma forma a tanto a asalariados como desempleados. En México, existe carencia de medicamentos en los hospitales del seguro y las citas se pueden retrasar por meses, así que hasta los más pobres prefieren pagar algo para atenderse en los consultorios de las farmacias.
Las pequeñas tiendas y boutiques sólo requieren un empleado que llegue por la mañana, abra el negocio, lo limpie y acomode las mercancías, el mismo atenderá a los clientes y cobrará; en México, en cambio, habrá un responsable que abra el negocio y cobre para así evitar robos, una empleada para la limpieza, un vendedor y en muchos casos un guardia de seguridad, de tal forma que se requiere pagar cuatro salarios en lugar de uno.
Es claro que para quienes viven en pobreza extrema, la solución más inmediata que puede proporcionar el gobierno deben ser los recursos necesarios para la supervivencia, pero para los demás, no existirían suficientes fondos que pudiera aportar el Estado si se pretendiera que tuvieran acceso a los servicios de la clase superior, en el caso de México actualmente los servicios de salud, educación y transporte son privados y mas costosos; quienes han vivido en países con acceso a servicios públicos de calidad pueden constatar que éstos realmente mejoren las condiciones de vida de las personas sin necesariamente mejorar sus ingresos y son más democráticos pues están al alcanza de todos.