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penales de máxima seguridad, apandos modernos

Este 20 de Noviembre de 2014, fecha oscura en la historia de México pues marca por parte del gobierno federal en complicidad con el del Distrito Federal la represión de la libre expresión ciudadana, se celebró también el centenario del nacimiento del escritor José Revueltas (1914-1976), quien a raíz de su experiencia en la cárcel de Lecumberri (el Palacio negro) como preso político a causa del movimiento estudiantil de 1968 escribiría su novela "El apando" (1969). El apando era una prisión dentro de la cárcel, una celda de castigo de dimensiones ínfimas y sin ninguna luz donde incomunicaban a los presos supuestamente peligrosos. Actualmente, gracias a los tratados internacionales y a la lucha por los derechos humanos un apando sería impensable de manera legal. Sin embargo, el gobierno federal ha hecho de los penales de máxima seguridad, modernos apandos de castigo pues sin razón suficiente, sin seguir el famosos "debido proceso" por el que salió Florence Cassez de la cárcel y pasando por encima de sus derechos básicos y de la presunción de inocencia, envió a los manifestantes detenidos a este tipo de cárceles acusándolos de terrorismo, motín, delincuencia organizada e intento de asesinato, acusaciones más graves que las que tienen mucho de los criminales y asesinos que dejan libres por "errores" del ministerio público. A los detenidos se les envío a cárceles de Nayarit y Veracruz, lejos de la ciudad de México seguramente para dificultar el acceso de sus familiares y amigos. En estás cárceles de máxima seguridad, aunque no hay mucha información al respecto, se sabe que permanecen en pequeñas celdas que iluminadas las 24 horas con el pretexto de la máxima seguridad sirven como tortura sicológica. El deporte, la distracción y el contacto humano son prácticamente nulos y si acaso ven la luz del sol en patios con paredes de varios metros de alto, todo para castigar la oposición a un regimen represor. Los detenidos fueron liberados después de diez días y han declarado que sufrieron tortura física y sicológica.